jueves, 4 de noviembre de 2010

La primera noche y llegada al piso

Cuando llegamos cogimos un taxi para ir al hostal en donde pasamos la primera noche. Fue fácil, enseñamos al conductor un papel con la dirección y ya está. Nos dejó en donde le dijimos, un letrero grande nos decía que estábamos en el lugar correcto, pero nos costó mucho encontrar la entrada. Hay que decir que, al menos en Poznań, las noches son muy oscuras y la iluminación es débil, no sé si será para ahorrar luz o por pura costumbre, pero la cuestión es que estuvimos dando vueltas a la manzana, enfrente de la entrada muchas veces y no la encontrábamos, hasta que decidimos empujar la puerta de cristal que teníamos delante y sí, era la correcta, aunque como todo estaba oscuro no nos habíamos dado cuenta...

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¿A que da miedo tanta oscuridad?

Nos alojamos en el Fusion Hostel, nos dieron una habitación para 6 en donde solo estuvimos nosotros y con baño privado. Nos gustó mucho el trato con el personal, la comodidad de las camas y la limpieza. Al día siguiente el desayuno nos esperaba: café, chocolate, tostadas, embutidos... No era gran cosa, pero para ser un hostal nos sorprendió gratamente.

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La vista desde nuestra habitación al día siguiente

Fuimos a respirar un poco de aire y volvimos a la habitación para hacer las maletas porque habíamos quedado con mi mentora en Poznań, Agata, que nos iba a ayudar con los trámites del primer día. Nos fuimos los tres juntos a verlo, nos enseñó cómo coger el tranvía y a sacarnos un carnet para el transporte público. Al llegar al piso, hizo de traductora entre la dueña y nosotros, ya que la casera solo habla polaco. Firmamos el contrato y ya no he vuelto a ver más a Agata... Una pena, porque era muy simpática.

Y nuestro piso... nos quedamos sorprendidos al verlo. Es un edificio antiguo (como casi todos los de aquí), pero reformado al completo. Estaba recien pintado, completamente equipado, las habitaciones son muy espaciosas y la dueña muy amable. ¡Y nosotros que pensábamos que nos iban a timar! El recibimiento no pudo haber sido mejor.

martes, 2 de noviembre de 2010

Wszystkich Świętych

Voy a adelantarme bastante porque, con el tiempo que me cuesta escribir las entradas, esto se hace muy aburrido, así que os hablaré del día de ayer. Nos fuimos al cementerio militar de la Cytadela a ver cómo se celebra el día de Todos los Santos.

En Polonia, la gente se toma muy enserio esta fecha. Todo el mundo va a los cementerios a poner flores y a encender velas, ninguna tumba se queda sin luz, aunque no haya ningún familiar para honrarla. Cuando cae la noche (a eso de las 5 de la tarde), el ambiente es espectacular.

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En las fotos no se puede apreciar lo que se siente al estar allí...

miércoles, 13 de octubre de 2010

Tormentoso viaje...

El viaje fue muy bien, las tres horas de vuelo se pasaron rápido y las turbulencias no eran como para preocuparse ¿Dónde está la pega? En que el afán por sacar dinero de cualquier sitio de la compañía aérea que escogimos llega a unos límites insospechados y acaba molestándote de lo descarado que es.

Al salir del aeropuerto de Reus tuvimos la suerte de que no nos miraron el equipaje de mano. Nosotros cumplíamos con todas las normas de peso y tamaño, pero muchos viajeros, no, y pasaron al avión tan felizmente. Así que me arrepentí de no haberme llevado cuatro cosillas por miedo, pero es algo con lo que no se puede jugar si no estás dispuesto a pagar sobrepeso (cosa que le ocurrió a nuestra compañera de piso, que como su bolso medía cuatro centímetros más tuvo que pagar 35€).

Para empezar, en estos vuelos no reservas asientos, sino plazas, así que, si no te das un poco de prisa en embarcar, puede que tú te sientes en una fila y tu acompañante en la otra punta del avión. Hay que decir que, como sabréis, la compañía ofrece un embarque prioritario por el módico precio de 4€, pero que, visto lo visto, no sirve para nada, porque solo te colocan al principio de la cola antes de subir, y si alguien te pasa por delante, adiós tu prioridad, como ocurrió con un hombre que caminaba con muletas y al que la gente ignoró por completo yendo más rápido que él para subirse primero.

Ya sentados, con los cinturones de seguridad abrochados, los motores en marcha y las instrucciones dadas, el avión empezó a despegar.

Aún a 45º de inclinación, las azafatas comenzaron casi a trepar por el pasillo arrastrando el carro con snacks y bebidas. Luego fueron comidas calientes (incluyendo la tan "típica" paella con chorizo), más tarde perfumes y relojes, regalos, cigarrillos de vapor de agua "ideales para fumar a bordo" e incluso lotería... Y después de todo, vuelta a empezar.

Fueron tres horas de continuas ventas, mensajes por megafonía y música ambiental nada tranquila para animar las compras. Vamos, que nuestra idea de descansar en el avión después de la noche en vela fue imposible de realizar.

Pero bueno, finalmente llegamos al Aeropuerto de Poznań-Ławica. Antes de aterrizar vimos el precioso paisaje que teníamos bajo los pies, la ciudad anocheciendo a pesar de que eran poco más de las 7 de la tarde, las luces iluminando la lluvia que caía... y nos pareció encantador.

Las maletas estaban sanas y salvas, no faltaba ni sobraba nada. Salimos del aeropuerto, pedimos un taxi y llegamos al hotel. Y allí, otra vez nerviosos... pero eso en la próxima entrada ;)

viernes, 8 de octubre de 2010

Dichosas maletas

Nos costó mucho cerrar definitivamente las maletas, y eso que llevábamos más de una semana planeándolas. Cuando compramos el billete ya habíamos pagado por facturar maletas de 20k porque veíamos que las de 15k se nos iban a quedar pequeñas, pero, aún así, el tener que meter en una maleta todo lo que vas a necesitas en 5 meses es una tarea durísima. Nos compramos un pesador de maletas para no llevarnos sorpresas en el aeropuerto y ese aparatito nos salvó la vida.

Dos días antes del viaje preparamos el equipaje de Carlos. Lo pesamos y... ¡20k exactos! No lo podíamos creer... Yo lo hubiese dejado tal cual, pero él insistió en guardar un kilo de márgen por si acaso. Nos pusimos con el mío y pesaba 16k (hay que decir que mi maleta de por sí ya era más liviana). La alegría por el trabajo bien hecho se nos acabó cuando nos dimos cuenta de que solo habíamos guardado la ropa y nos faltaban un montón de "pequeñas cosas" sin las cuales no podíamos vivir, como mi enorme neceser de cosméticos, que pesaba 5k y que finalmente tuve que dejar. Estuvimos haciendo y deshaciendo hasta poco antes del vuelo, la noche anterior a este solo dormí dos horas, nos peleamos un montón de veces, dejamos todo aquello de lo que pensamos que podríamos prescindir (aunque con todo el dolor de nuestro corazón) y cerramos finalmente las maletas.

Medio mosqueados ya por las preocupaciones de Carlos, nos fuimos al aeropuerto de Reus. Nos queda muy cerca de casa y desde allí Ryanair tiene vuelo directo a Poznan. Habíamos comprado los pasajes un mes antes por 170 €, precio final para los dos, aunque días más tarde salieron ofertas mucho mejores...

Una vez allí, nos dirigimos a facturación. Nos pesaron las maletas y cada una era de 19k (con el kilo de margen que quería Carlos ). Yo no tenía candado para la mía pero pensé que habrían puestos para embalarlas con plástico y me llevé una sorpresa al ver que no... Y así viajaron mis cosas, sin seguridad alguna. Y más tensión por si llegaba abierta, por si luego nos faltarían cosas o por si sobraría algo ilegal...

El viaje, un poco surrealista, en la próxima entrada ;)

martes, 5 de octubre de 2010

Aquí estamos

Ha pasado un mes desde la última entrada y tres semanas desde que llegamos a Poznań. Me hubiese gustado relatar todos esos días pero nos ha sido imposible, ya que el trajeteo de último momento en España, la llegada a Polonia, todos los trámites que tuvimos que hacer, la instalación en el piso y las visitas a la ciudad, junto con la falta de Internet en casa, nos lo han impedido.

Intentaremos ir contándolo poco a poco y ponernos al día, aunque mucho me temo que las únicas personas que leen este blog, nuestros familiares y amigos, ya están al tanto de todo.

Lo que podemos decir es que estamos muy bien, contentos y satisfechos con el destino escogido y pasando un poquito de frío, aunque no es nada comparado con lo que nos espera. Todo lo que hemos visto en la ciudad nos ha parecido precioso (ya pondremos fotos), la gente nos está tratando muy bien y hasta ahora no podemos quejarnos de nada.

Bueno, de una cosa, sí: ¿Por qué los polacos no usan tomate frito?

¡Besos!

lunes, 6 de septiembre de 2010

Las maletas

Estamos haciendo el equipaje poco a poco, escogiendo qué llevar y qué no. Hemos canjeado por puntos del banco un pesador de maletas, pero nos da miedo probarlo, y más aún si no están acabadas, ya que no nos queremos deprimir antes de tiempo.

Teniendo en cuenta que ahora mismo en Poznań hace 11ºC, y que para cuando lleguemos está pronosticado lluvia, ya no llevaremos ropa de verano (esta página nos es muy útil para ver el tiempo). Además descartamos toallas y sábanas, solo nos llevamos una del Decathlon que no pesa, no ocupa sitio y se seca rápido, y ya la compartiremos el primer día si hace falta; luego,ya hemos comprobado que hay un Ikea en la ciudad, así que buscaremos allí lo necesario.

Otra cosa es, claro está, llevar lo más importante y lo que tengamos ahora mismo en casa, no comprar aquí lo que nos gustaría llevar. Así que realizaré mi deseo de comprarme unas botas de lluvia una vez esté allí; quizá volvemos con treinta maletas, pero al menos nos ahorraremos el sobrepeso de la ida.

La ropa de invierno pesa y ocupa mucho, así que voy a llevarme puesto mi abrigo preferido. Sí, quizá aquí me muera de calor, pero teniendo en cuenta lo friolenta que soy, no me va a molestar cuando esté allí, y así me ahorro un poco de peso. Lo de ponerme botas para el viaje ya lo veo más exagerado, pero ya veremos...

Como vamos por Ryanair, debemos tener mucho cuidado con no pasarnos del peso establecido, ya que, al igual que todas las compañías lowcost, aprovechan cualquier oportunidad de ganar dinero y no te dejan pasar ni un kilo extra. También quería llevar una maleta de mano y mi bolso de todos los días aparte, pero tengo miedo de que luego me hagan facturar una de las dos cosas. Las normas son las normas, y aunque hay gente a la que no le han cobrado sobrepeso en maletas facturadas, ha pasado más de un bulto de mano e incluso ha embarcado una caja de plátanos (verídico), no podemos arriesgarnos.

Estos son todos los trucos que tengo para hacer las maletas. Ahora mismo estoy muy preocupada, pero quizá luego veo que no era para tanto ;)

El idioma (primeras impresiones)

El polaco me parece muy difícil: pueden aparecer fácilmente 5 consonantes seguidas, tiene grafías con "apariencia" de consonantes que en realidad son vocales, tiene 5 géneros gramaticales, declina (después de lo que me costó el latín)... Pero me lo estoy tomando con ganas, porque considero que estudiar el idioma de un territorio es fundamental para entender su cultura, y yo quiero aprovechar al máximo el tiempo que esté allí para integrarme en ella; porque el aprendizaje de lenguas siempre me ha interesado y considero que es un ejercicio mental estupendo, y, por último, me resulta tan extraño que me lo he planteado como un reto personal.

Carlos me regaló un diccionario de conversación en polaco. La verdad es que es muy útil porque explica las frases más importantes para sobrevivir (entre ellas la famosa "no entiendo polaco", que creo que es la que más voy a usar). Tiene traducción y representación fonológica, algunos consejos y datos sobre Polonia y un tamaño perfecto para llevar en el bolso, así que me va a acompañar mucho.

Además, me apunté a un curso de polaco en Livemocha y estoy muy contenta, porque sé que no aprenderé mucho hasta que esté allí, pero al menos ya me estoy familiarizando con los sonidos y la sintaxis del idioma, y puedo decir frases como "yo soy vieja" o "yo soy gorda", que no es verdad, pero sí mucho más fácil que decir "joven" o "delgada".

Espero conseguir saber algo más útil en una semana, ya que el lunes que viene ya estaremos allí.

Na razie!
(esta es una de las fáciles)